El viernes 7 de octubre tuvo lugar el festival solidario Granapop. Fue la primera vez que visité la mítica sala Industrial Copera, una sala muy amplia, que contaba con dos plantas y una iluminación y sonido excelente. La apertura de puertas fue aproximadamente a las 21:00.
El festival no contó con muchos asistentes, pero los pocos que estuvimos allí lo disfrutamos como críos. Los grupos se involucraron muy bien en la labor solidaria y pusieron en escena un espectáculo poco igualable.
La sala, el ambiente, le daba al festival un aire muy humilde; los grupos muy cercanos a los fans dejaron caer más de una vez lo cómodos que se hallaban en esta ciudad y el buen trato que habían recibido.
A las 21:30 comenzó el grupo granadino Royal Mail,
que canción por canción fueron impactando cada vez más a los que nos hallábamos allí presentes que con canciones cantadas en inglés nos hicieron introducirnos en esa atmósfera que crearon desde un primer momento. A mí me recordaron a Sigur Ros. Los jóvenes Royal Mail se atrevieron a hacer una versión de las grandes; la canción elegida fue el clásico Sweet Child O’mine de Guns n’ Roses. Con su estilo ambiental consiguieron versionar esta canción que tomó un carácter simpático y bailongo.
Tras cuarenta minutos aproximadamente de espectáculo, culminó su tiempo a las 22:10.
Al final de la noche, no sé cómo exactamente, llegó a mis manos un disco de Magnética, y al día siguiente, a mi radio. He de decir que me gusta más su disco que su directo, y también que su disco es genial, muy animado.
El último concierto al que asistí esa noche fue Mucho. Casi todos sabemos que está formado por la mayoría de los componentes de The Sunday Drivers, y, la verdad, estaba deseando ver en directo la puesta en escena de este nuevo proyecto. La experiencia se notó, se notó mucho. Canciones más rocanroleras que poperas demostraron todo el encanto que podían proporcionar. Además, consiguieron divertir al público durante la representación de sus canciones y entre los espacios entre estas. Con bromas sutiles (y no tan sutiles) consiguieron sacar más de diez carcajadas al público.
Desgraciadamente no pude disfrutar ni de San Marcos ni de Stone Pillow, pero a quien lea esto pongo por testigo que, si alguna vez vuelven a Granada no volveré a perder la oportunidad de oírlos; de todas formas he oído por ahí que Stone Pillow tocan con Lentejas los Viernes en Febrero, así que ya sólo me queda que San Marcos marque una fecha por alguna capital andaluza.
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