sábado, 26 de mayo de 2012

El arte del ruido


Texto para: Live the roof

Fue leyendo detenidamente un artículo de Luigi Russolo, exquisitamente llamado El arte de los ruidos, que representa en forma de carta dirigida al director futurista Balilla Pratela, cuando me paré a pensar si realmente el ruido podría ser un arte.
Cuando hablo de ruido, me refiero desde sonidos inarmónicos, acordes disonantes, melodías sin sentido armónico (que es en lo que se basa Luigi Russolo fundamentalmente en su artículo), hasta sonidos estrambóticos, acoples, sintetizadores en función de estruendo, pitidos, golpes…
El ruido siempre se ha considerado algo molesto para el oído, y la definición es tal, pero, ¿por qué algunas canciones de Los planetas, llenas de sonidos envolventes pero incluso desagradables, como el inicio de ‘’De viaje’’ puede llegar a resultarnos placentero?
Si ahondamos más en el tema, y nos movemos por el ámbito orquestal, podemos observar que las orquestas renacentistas ofrecían un sonido crudo, pero bastante redondo, armónico, y pretendían sacar los más perfectos sonidos de sus instrumentos; ya con las orquestas barrocas la cosa mejora, en calidad de sonido, mucho. Grupos instrumentales muy compactos y acordes con el tema; qué decir del romanticismo musical, con sus preciosos nocturnos tan armónicos, o las combinaciones perfectas entre voz e instrumento en sus óperas. Como se puede ver, en torno a lo que buscaban, tal como pasaba el tiempo, la música iba evolucionando, pero, ¿qué paso en las Vanguardias? ¿Sigue siendo evolución? Disarmonía. Es cierto que la acogida de este tipo de música fue mucho más dura, pero aun así se valora hoy día como cualquier otra época. A día de hoy, los sintetizadores, los samplers, los acoples, las distorsiones están muy presentes en la música. Incluso en las orquestas actuales, se busca muy cercanamente el ruido disarmónico. ¿Quiere decir esto que el siguiente paso hacia la perfección desde la perfecta Traviata de Verdi es la completa disarmonía de su misma obra?
Realmente, ¿cuántos de nosotros no hemos disfrutado con el simple ruido del mar, del río, del viento? Es considerado ruido, no es armónico, sin embargo es muy bello.
El ruido bien tratado, como muchos habréis observado puede llegar a ser tan placentero o más de lo que puede hacer vibrar una orquesta sinfónica representando cualquier concierto de Vivaldi. Podríamos llegar a pensar que ha sido simple influencia de modas, o educación de nuestro mismo oído para adaptarnos a todo lo que podemos encontrarnos, pero , ¿y si es algo más?
La búsqueda del ruido perfecto podría haber finalizado, si nos paramos a pensar que muchas de las canciones que muchos de nosotros consideramos maravillosas están impregnadas de ruidos, disonancias o golpes.
Con esto, podríamos reflexionar un poco en que, si hemos conseguido valorar ruidos como los que hoy valoramos, ¿quién sabe si en algún futuro no podríamos considerar maravilloso, por ponernos a exagerar, el ruido de una taladradora bien introducido en alguna canción del grupo que se convierta en artista revelación?

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